Despedida y reencuentro

  • Tiempo de lectura:5 minutos de lectura
  • Categoría de la entrada:Biografía de Joaquín

Tiempo de cambio, no climático necesariamente, sino de presencia.

Sólo hay que saber esperar, no con la espera desesperanzada sino sabiendo que en el abandono en manos de Quien está por encima de mí sabedor de que me cuida, comprende mis bobadas y permite que me siga equivocando para que, en los aciertos, sólo Él se luzca.

Siempre hay una salida al problema que produce desazón e intranquilidad y que quita la paz interior, siempre.

Siempre hay un resquicio por donde se cuela el sentido común para recordarte que la soledad existe pero sólo cuando tienes pobreza de Espíritu, cuando creyendo que tú eres quien decides todo en tu vida, comprendes que ése es un pilar que no se sostiene ni a sí mismo, porque ¿Creemos seriamente que lo podemos todo? ¿Hasta ahí llegamos?

Ayer fue un día extraordinario.

Ayer estuve en Los Bañales como hacia mucho tiempo, años, no había estado.

Ayer estuve recorriendo El Pueyo de Los Bañales bajo un sol de justicia, como se suele decir, recorriendo su abandono ¿Eso es el ostracismo?. Estuve con un amigo que no salía de su asombro por lo que vio bajo ése abandono: Un poblado, el principio de una presencia humana que se prolongaría en el tempo durante más de 1300 años. Gentes y culturas disfrutando de un espacio privilegiado tanto por la visión del territorio, como por la cercanía del Cielo.

Y, disculpadme, pueden ser sonidos de un oído que carga ochenta años, pero me pareció oir las voces de los últimos que lo ocuparon mientras descubrian su pasado y abrían nuevas dudas sobre las que poder trabajar.

Recorrer el Pueyo de Los Bañales acompañado del viento que no logra acabar con el pasado, comprender sus restos, es un privilegio que pide respeto porque, en la humildad con la que se presenta, está recordando que tampoco ahí faltaron afanes, ilusiones, esfuerzo, trabajo, supervivencia …

Que buen día el de ayer

Que pena que haya quien trabaja en la división, cuando el hombre realmente es fuerte si se une.

Hombre que me lees, recuerda: No eres de donde te colocas, sino de donde sientes que perteneces.

Tal vez eso sea la patria, al menos terrena. Para la del Cielo habrá que esperar a que pesen nuestro corazón y cómo de cargado de egoismo se termine llevándo el día que nos llamen.

Dedicado a tantos compañeros que me hicieron sentir tanto en ése espacio, especialmente a mi hijo Quino, y me hicieron creer que yo era arqueólogo. A ellos mi agradecimiento eterno.

Y a Fernando que me acompañó ayer, por su paciencia para conmigo.

No me voy de aquí, simplemente Facebook va a servir de tarjeta de invitación a que, si quieres seguir sabiendo qué pienso – en que reflexiones de hombre viejo me hallo – visites mi blog www.mododever.com, donde trabajaré desde ahora para mejorarlo y actualizarlo hasta donde mi conocimietno me permita.

Sí, creo que ese es mi espacio, donde me puedo sentir más libre.

Si un día ya no puedo seguir viendo la tierra que hoy te muestro, querido amigo, ven a verla, a mi siempre me quedarán las imágenes que un día disfrute capturándolas.

Ver menos

Deja una respuesta